| 19 marzo 2011 |
Max y yo salimos de la Estación del Sur de Autobuses a las siete de la mañana el sábado, nosotros dos muy cansados y un poco enfermos. Pero ¿qué pudieramos hacer? Max compró los billetes hace mucho tiempo y ¡no queríamos perder la oportunidad a ver las Fallas!
Encontramos el espíritu de la Fallas antes que entrar el centro; un desfile de familias vestidas en ropa tradicional nos pasó en el Pont de San Josep (Puente de San José -- muchos de los signos están en valenciano). Habían muchos desfiles como así y pensamos que cada barrio o región en Valencia tenía su propio grupo/desfile... Pasamos el día andando por la ciudad para conocer los edificios importantes, para aprender la historia de Valencia tanto que podíamos sin una guía. Vimos la mascleta, un gran espectáculo de fuegos artificiales en la Plaza de Ayuntamiento; había un multidud enorme y no podíamos mover. Pero conocí a algunas valencianos muy amables y charlamos hasta que empezó el espectáculo. También aprendimos mucho de las opiniones de los valencianos por las fallas porque fueron de temas sarcásticos y críticos. Por ejemplo, había una sobre Zapatero y las nuevas reglas de velocidad máxima; también demostraba Zapatero jugando ping pong con el líder de PP sobre España.
Durante el día encontramos otros amigos: Dorian, Emilio y sus compañeros del piso, entre otros. Juntos comimos paella y tapas, fuimos de compras en una tienda que vende cosas artesanas (yo compré joyería), intentamos a ver tantas fallas que podíamos y al fin elegimos una para ver su quema. Esperamos más que una hora a media para la quema -- pensamos que fueron a quemarla a la medianoche pero no la quemaron hasta una y media. ¡Pero fue fenomenal, una vista maravillosa!
Emilio tuvo petardos que tiramos en las calles, pero lo más gracioso fue cuando Dorian tiró un petardo en una esquina donde habían tres hombres haciendo pis y ¡corrieron como ratas! Pero después do todas estas cosas divertidas, estaba muy cansada. Max y yo regresamos a la estación de autobuses a las cinco para esperar a nuestro autobús que llegarare a las nueve. Tenía mucho frío en el suelo de la estación y empecé a tiritar mucho. Por eso fuimos a la cafetería para tomar un café, comer algo y calentarnos. Sentía mejor y me quedé dormido en una silla en la cafetería hasta nuestra hora de vuelta.

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